¿qué es la Interpretación del Patrimonio

leyendo en el museo

Éste si bien este es un término que en los últimos años ha tomado un lugar en el lenguaje cotidiano de los educadores de museos en casi todo el mundo y de sus propuestas educativas dirigidas a diferentes públicos; si bien la interpretación es una habilidad del pensamiento que todos los seres humanos poseemos, ya que constantemente estamos dando sentido al mundo, lo interpretamos conforme a determinadas premisas, le damos sentido a algo o ayudamos a otros explicándole el sentido de una cosa; en el contexto del museo se puede decir que los educadores  “traducen” de un lenguaje técnico-científico (el del especialista) a otro u otros (el de los visitantes)  las piezas patrimoniales y los contenidos de una exposición para hacerlo accesible a todos.

El museo entonces, está estrechamente vinculado  con la interpretación del patrimonio, “en este sentido la  Asociación para la Interpretación del Patrimonio (AIP) en España, define que la interpretación del patrimonio (IP) “ es el arte de revelar in situ el significado del legado natural, cultural o histórico, al público que visita esos lugares en su tiempo de ocio”, sus proyectos de interpretación tienen que desarrollar una intención clara de establecer una comunicación directa, efectiva, atractiva y dinámica con el visitante, que ofrezcan información breve y puntual; que la opción interpretativa sea en presencia del objeto patrimonial y que el objetivo principal sea la revelación de su significado”[1].

A menudo, la interpretación de las exposiciones establece relaciones complejas entre los objetos y las ideas o conceptos que expone, estas relaciones pueden ser comprendidas perfectamente por los investigadores o comisarios que diseñan la exhibición y en muchos casos éstas no se explicitan, asumiendo que el visitante las comprenderá. Éstos interpretan al objeto a través de un lenguaje científico que en ocasiones dificulta a los visitantes entender los mensajes, porque no disponen de los códigos de valor histórico, cultural o estético que se presentan en la sala del museo. En ella el visitante permanece observador, quieto y hace recorridos sileciosos, estáticos y lejanos con el objeto patrimonial. Otras propuestas museográficas nos acercan un poco más a las piezas, propiciando la observación del objeto como un documento del que podemos sacar la información que necesitamos y nos invita a descubrir sus significados. Una tercera visión nos coloca como elementos activos en el proceso, por lo que nuestras experiencias y opiniones son muy importantes, así como la participación activa que podamos generar durante la visita. Francisca Hernández refiere a Davalón cuando dice que “…ya no se trata  de entrar en el mundo del museo a través del rencuentro con los objetos materiales que se muestran en la exposición, sino que será la materialización de ese mismo mundo, el que sirva para llevar a cabo el reencuentro con los objetos”[2].

Un elemento importante  para generar  esta experiencia, es mediante el desarrollo de estrategias basadas en procesos comunicativos y de interpretación que  permitan  alcanzar objetivos educativos, recreativos y de gestión de los bienes patrimoniales que ayuden a los visitantes a lograr experiencias distintas a las que tradicionalmente se han tenido en estos contextos.

La interpretación busca despertar la curiosidad y el gozo de los diversos públicos en su relación con los bienes patrimoniales que resguardan los museos. Brindar al público opciones de interpretación  en el contexto del museo, en una zona arqueológica, sitio histórico o reserva natural,  para provocar  su atención, curiosidad e interés;  ayudarlo a establecer relaciones con su vida cotidiana;  propiciar que  se revele la esencia del significado de un lugar u objeto; unir las partes en un todo (como en el método inductivo). El proceso de  interpretar debe producir un impacto en el público y provocar sensaciones porque sin estas no hay interpretación; además tiene que intentar ir más allá del mero hecho de la visita, proyectándose al propio entorno natural, social, provocando en el visitante un cambio sustancial de actitud de valoración, respeto y preservación frente al patrimonio, apropiándose de él.

[1] AIP. http://interpretaciondelpatrimonio.com/blog/?page_id=14.

[2] Hdz,Hdz, Francisca. El museo como espacio de comunicación. Edit. Trea. Madrid. España, página.259.

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